La importancia de la Autoestima y del Auto-respeto, por Clr. Magdalena Evans Civit

La importancia de la Autoestima y el Auto-respeto

 

En su gran mayoría, los pacientes que acuden a consulta se sienten desesperados por su “incapacidad” de satisfacer las expectativas de los otros, ya sean estos padres, profesores, amigos, jefes, etc. No sienten respeto por sí mismos ni tienen autoestima. La percepción que tiene el paciente de sí es pobre, haciendo una construcción conceptual de sí mismo muy destructiva, lo que pone de manifiesto el nivel de rechazo que el individuo siente por él mismo. Este rígido concepto de sí boicotea todo lo que el paciente hace o intenta Ser. Hay un fuerte sentido de desvalorización y de estar condenado al rechazo o al “fracaso” en cualquier tarea que se emprenda.

Una vez que la persona ha asimilado esa visión de sí misma, tiende a reforzarla, ya que nuestro comportamiento tiende a ser una expresión de cómo nos sentimos en verdad sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea. Ejemplo: Si llegamos a la conclusión de que somos “ineptos”, sin valor propio, es más que probable que nos comportemos de una manera que demuestre la validez de dicha valoración preestablecida. Así actúa nuestra psiquis, y como en un círculo vicioso, las probabilidades de lograr estima o alcanzar nuestras metas descienden, cerrándose así el círculo, repitiéndose luego el mismo ciclo. Cuando el sentido de valor propio está condicionado a obtener aprobación y evitar cualquier tipo de rechazo, nuestro comportamiento queda completamente supeditado a la aprobación y opinión de terceros. La necesidad de aprobación “positiva” es tan intensa que muchas personas terminan siendo presas de las condiciones de valor que otros les impusieron, entregando de esta forma su poder personal a terceras personas, y lo que es más preocupante ,entregando su sentido de valía personal.

Afortunadamente, el rechazo y la desaprobación que mucha gente experimentó y que aún experimenta en su vida no llegan a ser totalmente aniquilantes. Siempre se conserva algún rastro de autoestima, nuestra sabiduría interna sigue estando allí, solo espera ser escuchada. Y en esto precisamente, en la autoestima, es en lo que más tendremos que trabajar, para encontrar en cada uno de nosotros una manera más positiva de relacionarnos con nosotros mismos, con los otros, y con el mundo. Desde el Counseling trabajamos confiando en que el paciente encontrará su propia manera de seguir adelante, tratando desde nuestro lugar profesional, de que pueda comenzar a sentirse seguro y a experimentar los primeros indicios de auto-aceptación y confianza en sí mismo.

Ahora bien, ¿Qué es la autoestima y cómo podemos trabajarla?

    

La autoestima es el concepto que tenemos de nosotros mismos, es el sentido de valor propio, y se basa tanto en lo que pensemos de nosotros cómo en quiénes somos realmente. (Esto incluye nuestros rasgos psicológicos, nuestros valores más personales, nuestras fortalezas y también nuestras debilidades.) La autoestima está compuesta por la sensación de confianza frente a los desafíos de la vida (confianza en uno mismo, confianza en el funcionamiento de la propia mente y en la propia capacidad de pensar y entender las cosas) y por el respeto a uno mismo, lo que significa el reafirmarme en mi valía personal y concederme así el derecho de ser feliz, reafirmando de forma apropiada mis deseos, mis pensamientos y necesidades.

Para elevar el respeto a nosotros mismos, tendremos que comprometernos con el valor de nuestra propia persona, lo cual se expresará a través de un comportamiento congruente, confiando en nuestro derecho a triunfar y a llevar una vida plena, alcanzando nuestros propios principios morales y valores, sin la interferencia de opiniones y juicios ajenos a nosotros y a nuestra conciencia. Así, nos relajamos, sin escondernos de nosotros mismos y sin estar en guerra por quienes somos. Nos aceptamos y potenciamos los recursos internos que tenemos (siempre los tenemos), con muchas cuotas de creatividad, realismo, flexibilidad y habilidad para enfrentar los cambios, admitiendo errores y corrigiéndolos, ocupándonos de nosotros mismos. Tratemos de escuchar a nuestras señales internas, valorando nuestras propias ideas. Somos originales. El hecho de pensar por uno mismo, siendo responsables de la propia existencia  con todo lo que ello implica, nos devuelve nuestro poder personal, convirtiéndonos así en personas más autosuficientes e independientes, sin el estorbo de ataduras externas a nosotros.

Una mente que confía en sí misma puede moverse por el mundo con agilidad, sin prejuicios ni preconceptos. Nuestra fuente de autoestima es y solo puede ser interna. Con la práctica de la autoafirmación (aceptándonos y viviendo de acuerdo a nuestro propósito) más una dosis de disciplina y auto-respeto, lograremos comenzar a trazar el camino hacia la consecución de nuestros objetivos y metas personales. Por supuesto no todo será fácil ni sin esfuerzo, no debemos negar esto. Pero aún así siempre tendremos la certeza de que podremos recurrir a nuestra brújula interna, ese núcleo de sabiduría e intuición propia.

 

Clr. Magdalena Evans Civit

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