Abriendo Nuevos Caminos: Acompañamiento Terapéutico, por Clr. Magdalena Evans Civit

El Acompañamiento Terapéutico, trabajando desde su formación psicológica, constituye un eficaz recurso terapéutico, tanto como herramienta, para el tratamiento de pacientes con trastornos de personalidad y/o trastornos afectivos (graves y/o leves). La especificidad d
e su función se puede equiparar metafóricamente a una artesanía: su práctica y su táctica se irá construyendo y articulando a la singularidad de cada caso, ubicando allí en el paciente a un Sujeto particular con un deseo que le es propio y único respecto al de los demás, con una historia y realidad subjetiva individual, y una estructura psíquica subyacente a sus manifestaciones sintomáticas.
El Acompañante actúa como agente para la resocialización del paciente, estableciendo un puente para que el paciente logre retomar sus afectos y vínculos significativos.

La táctica del Acompañante Terapéutico se puede definir como una técnica analítica-asistencial, la cual se despliega en un nivel vivencial. El AT ejerce su función en la cotidianeidad del paciente, asistiéndolo y conteniéndolo desde su saber psicológico, teniendo contacto directo con el entorno del paciente, con sus gustos y preferencias, así también como con sus actividades o paradójicamente con las no-actividades y aislamiento del paciente, con la posición pasiva que pueden presentar algunos casos.

Las tácticas del Acompañante Terapéutico ayudan a optimizar las potencialidades y recursos del paciente ante el período de crisis que este esté atravesando, facilitando a través de sus intervenciones una adecuada reinserción familiar, laboral y cultural de la persona en cuestión.

Su presencia efectiva actúa como soporte y continente de las ansiedades o crisis del paciente para que el tratamiento y sostenimiento del mismo sea posible, conteniendo al paciente en el atravesamiento de las diferentes instancias de una cura. El AT contribuye en la rehabilitación del paciente, conteniéndolo y alojándolo, y orientando sus intervenciones en pos de una búsqueda de nuevos espacios de socialización para el acompañado, fomentando a través de su ejercicio profesional una construcción de un espacio propio por parte del paciente.

Entre las funciones más importantes del AT, se encuentran:

– La escucha y contención del paciente;

El Prestar su propio Yo al paciente, con el objetivo de poder  generar un ordenamiento básico en la vida del paciente (fomentar que se instauren en la vida diaria del mismo hábitos básicos de limpieza, órden, y procurando reforzar su capacidad de autovalimiento y ubicación témporo-espacial);

Brindarse  como Modelo Identificatorio para el paciente, para que el mismo aprehenda nuevos modos de resolver las cuestiones que se le plantean en la rutina diaria y pueda reemplazar por estos a los viejos modos patológicos de relacionarse con el mundo exterior, con la realidad y con él mismo;

-Funcionar como agentes de resocialización, trabajando sobre los lazos sociales del paciente para fortalecerlos y para que el mismo logre vincularse y articularse con la sociedad en la que vive. Procuramos con nuestras intervenciones que el paciente logre posicionarse en otro lugar respecto de su sufrimiento, trabajando siempre a partir de la consideración del Yo del paciente y su relación con la realidad, apostando siempre al encuentro del paciente con su Deseo propio en tanto Sujeto Deseante;

Reforzar y percibir, a través de nuestra práctica, capacidades creativas latentes del paciente, teniendo en cuenta que todo Sujeto tiene recursos internos valiosos mas allá de los aspectos patológicos que presenta.

Clr. Magdalena Evans Civit

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